En el 2017, el socialismo en Venezuela sigue siendo posible, el Comandante Chávez ya lo había afirmado hace diez años, que socialismo y democracia eran sinónimos. Sostuvo Chávez que en el capitalismo existe una élite que se enriquece a base de explotar a los pobres, y eso es incompatible con la democracia.
El capitalismo usa como arma de destrucción masiva el sistema financiero mundial, para el cual no hay poder capaz de detenerlo. Es la total irracionalidad más grande del mercado mundial que se expresa en un orden económico corrompido que obstaculiza el desarrollo y amenaza la vida en la tierra.
El sistema financiero mundial, liderado por EEUU y la Unión Europea, impone un mercado desregulado tan letal, solo comparable con el calentamiento global, la desaparición de la capa de ozono o las bombas nucleares. Su acción provoca más muertes por hambruna, pobreza y enfermedades curables.
La respuesta, en la mayoría de los venezolanos fue la necesidad del socialismo. El pueblo lo ha estado compartiendo, en el aspecto social y político, desde que Chávez llegó al poder; pero hoy, el terrorismo económico de la derecha con su capital especulativo, crea caos financiero y provoca desaliento y sufrimiento que afecta a una proporción considerable de la población.
¿Qué hacer?
A esto ha seguido respondiendo el presidente Nicolás Maduro, en el discurso que dio en Valencia el día 28-12-16, en la inauguración de la sede del Batallón Guardia de Honor y salutación de fin de año, cuando expresó su condena a las mafias especuladoras y bachaqueras, llamando a los empresarios a cooperar en el marco de la Agenda Bolivariana de Venezuela y desarrollar con más fuerza la acción de la Gran Misión de Abastecimiento Soberano (GMAS) con el auxilio de los CLAP.
Transformar el orden económico es la tarea del gobierno, sabiendo que otro mundo es posible y que solo será por la acción firme y unida del pueblo.
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