
> El escritor argentino falleció el día de Reyes, a los 75 años > Considerado uno de los fundamentales de la literatura hispana contemporánea, en 2011 ganó el Rómulo Gallegos
Literatos y lectores de todo el continente expresaron su pesar por la partida del escritor argentino Ricardo Piglia, quien falleció el viernes en Buenos Aires, Argentina, a la edad de 75 años.
Nacido en el país sureño el 24 de noviembre de 1940, es considerado uno de los referentes fundamentales de la literatura latinoamericana posterior al boom.
Debutó como escritor en 1967 con el volumen de cuentos La invasión. En esa obra vio la luz Emilio Renzi, el alter ego del autor, periodista y aspirante a escritor, habitual en sus obras.
Desde entonces su prolífica carrera en las letras le llevó a presentar libros que le valieron fama y reconocimientos internacionales. Se cuentan títulos como Respiración artificial (1980), su primera novela; Plata quemada (1997), que fue llevada al cine por el realizador Marcelo Piñeyro; Blanco nocturno (2010), que le valió el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos; y El camino de Ida (2013), su última novela, sobre un personaje femenino que se enamora de Renzi.
Piglia fue catedrático en la Universidad de Buenos Aires, en su país, y en las universidades de California y de Princeton, en los Estados Unidos. También fue guionista de cine, escribió cuentos y ensayos sobre escritores, el arte de escribir, la crítica literaria y la edición.
Tan prolífico como diverso, Piglia nunca se repitió. Sus novelas eran todas una nueva incursión. En ellas habló con la misma prosa desenfadada de temas tan distintos como las tramas policiales, el amor, la diversidad sexual y la dictadura. Disfrazado de Renzi, navegó en todas esas aguas con la maestría reservada solo a los grandes genios de la pluma.
ESCRIBIR PARA RECUPERAR
Entrevistado en 2013 por la revista Épale CCS, Ricardo Piglia habló sobre sus inicios en la escritura, sus influencias, sus proyectos y reflexionó sobre la labor del escritor y su visión de la actualidad en el continente.
Contó cómo a los 16 años comenzó a escribir, registrando su vida en un diario para tratar de aliviar la tristeza por una intempestiva mudanza familiar a Mar del Plata.
“Me puse a escribir un diario, como si el diario hubiese sido un modo de reflexionar sobre la pérdida. La literatura restaura una pérdida que a veces uno no sabe cuál es. Pero me parece que uno escribe porque hay algo que uno quiere recuperar”, dijo a la periodista Cristina Martínez.
Reconociendo en William Faulkner, Ernest Hemingway y Jorge Luis Borges a tres de sus grandes inspiradores, en el diálogo con Épale CCS, Piglia reflexionó sobre el compromiso social del escritor.
“El escritor debe politizar a partir de lo propio, de nuestro campo, de lo que conocemos, porque hablar en abstracto de la política es facilísimo”, valoró.
Interrogado sobre su opinión al respecto de la actualidad política del continente, dijo: “En Suramérica se están planteando cuestiones que en la época en que nosotros hacíamos pequeñas revistas, en los grupos, eran temas de discusiones: derechos humanos, la relación con la justicia en términos más amplios, las diferencias sexuales, los medios; y hoy en día son políticas de Estado”.
ACTIVO HASTA EL FINAL
El narrador padecía desde 2014 esclerosis lateral amiotrófica (ELA), una enfermedad neuromuscular progresiva que lo privó paulatinamente del control del propio cuerpo.
El año pasado se hizo pública una petición en internet que logró más de 100 mil firmas, en la que se pedía que la compañía de seguros con la que sufragaba sus gastos médicos accediera a pagar el tratamiento de esta enfermedad, a lo cual se negó hasta que el escritor logró una orden judicial.
La prensa argentina destaca que Piglia trabajó hasta el final, y que dejó libros que serán publicados en los próximos cuatro años, entre ellos Un día en la vida, tercer tomo de sus diarios novelados, que abordará sus últimos meses como catedrático en Princeton.
ROSA RAYDÁN/CIUDAD CCS
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