jueves, 23 de agosto de 2018

Letra Directa ǀ La agonía del rentismo


Santiago Díaz

Empecé a dudar sobre muchas cosas que suelen darse por sentadas cuando vi las tonterías que compartían en las redes sociales las personas que me habían dado clases en la universidad. Desde los cristales mágicos hasta la música afinada en 432 Hertz que cura el cáncer, todo el mundo puede creer en lo que quiera, pero de ellos esperaba un poco más de rigor metodológico y curiosidad científica. Inevitablemente, claro, con la misma ligereza compartían rumores locos sobre los bombillos espías, la leche de Mercal sin calcio y todas las demás babosadas que se les atravesaban. Poco a poco, pude ir confirmando que la clase media profesional y la academia que la formaba no eran la reserva de luz y entendimiento que me habían vendido durante toda mi vida.
Con la misma ligereza con la cual riegan los rumores que les llegan, tienden a creer y repetir anodinos lugares comunes que pretenden explicar los asuntos más complejos con una frasecita prefabricada. Todo esto, eso sí, con un toquecito de clasismo de lo más elegante. Si un tipo en un barrio mata a un familiar, se debe a “la descomposición social” y listo. Es difícil saber qué quieren decir con eso, pero está claro que solo aplica a los pobres, porque cuando un exitoso profesional mató a su familia en una quinta de Macaracuay, fue porque el señor estaba loco, no por la “descomposición social” la cual, obviamente, siempre achacan a este gobierno malvado que la estimula porque le da placer o algo así.
Estos clichés se quedan cortos al tratar de explicar la coyuntura actual. ¿Cómo se entiende que en ciertos círculos la emigración ya no sea una decisión personal, sino que quienes no quieren irse reciben presión y hasta burlas? Por otro lado, entiendo que quienes roban cables de luz, teléfono y hasta televisión por cable lo hacen por dinero, pero ¿no piensan que de poco les va a servir ese dinero cuando a ellos les toque estar sin estos servicios? ¿De dónde sale este inmediatismo suicida? ¿Qué está erosionando nuestra identidad, nuestra relación personal con nuestro gentilicio, para que algunos terminen entregándose a la filosofía del sálvese quien pueda que amenaza con hundirnos a todos?
Por favor, nadie piense que es “la viveza criolla”, porque eso no existe. Tampoco es una respuesta automática ante una crisis económica, porque peores crisis de escasez e inflación han pasado otros países y la gente no responde así. Si me preguntan, creo que el asunto es mucho más complejo, porque son los síntomas de la agonía del modelo rentista. No va a ser fácil sustituirlo, pero al menos tenemos un poder ejecutivo que entendió que el rentismo ya es inviable y una ANC dispuesta a reconstruir el tejido legal para ayudar a deslastrar al país de este mal histórico.
@letradirectasd

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