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domingo, 2 de septiembre de 2018

Pleito contra Israel

Oseas 4 Nueva Versión Internacional (NVI)

Escuchen, israelitas,
    la palabra del Señor,
porque el Señor va a entrar en juicio
    contra los habitantes del país:
«Ya no hay entre mi pueblo fidelidad ni amor,
    ni conocimiento de Dios.
Cunden, más bien, el perjurio y la mentira.
    Abundan el robo, el adulterio y el asesinato.
    ¡Un homicidio sigue a otro!
Por tanto, se resecará la tierra,
    y desfallecerán todos sus habitantes.
¡Morirán las bestias del campo,
    las aves del cielo y los peces del mar!
»¡Que nadie acuse ni reprenda a nadie!
    ¡Tu pueblo parece acusar al sacerdote!
Tropiezas de día y de noche,
    y los profetas tropiezan contigo;
tu madre dejará de existir,
    pues por falta de conocimiento
    mi pueblo ha sido destruido.
»Puesto que rechazaste el conocimiento,
    yo también te rechazo como mi sacerdote.
Ya que te olvidaste de la ley de tu Dios,
    yo también me olvidaré de tus hijos.
Mientras más aumentaban los sacerdotes,
    más pecaban contra mí;
cambiaron a quien es su gloria
    en algo deshonroso.
El pecado de mi pueblo es su comida;
    se regodean en su perversidad.
¡De tal pueblo, tal sacerdote![a]
¡Por eso les pediré cuentas de su conducta
    y les daré la paga de sus acciones!
10 »Comerán, pero no quedarán satisfechos;
    se prostituirán, pero no se saciarán;[b]
porque han abandonado al Señor
para entregarse 11     a la prostitución y al vino,
    ¡al mosto que hace perder la razón!
12 Mi pueblo consulta a su ídolo de madera,
    y ese pedazo de palo le responde;
su tendencia a prostituirse los descarría;
    se prostituyen en abierto desafío a su Dios.
13 En la cumbre de montes y colinas
    queman ofrendas y ofrecen sacrificios,
bajo la agradable sombra
    de robles, álamos y encinas.
Por eso se prostituyen sus hijas
    y cometen adulterio sus nueras.
14 Pero no las castigaré
    por sus prostituciones y adulterios,
porque sus propios maridos
    se juntan con prostitutas
y celebran banquetes paganos
    con las sacerdotisas del templo.
¡Es así como acaba por hundirse
    un pueblo falto de entendimiento!
15 »Si tú, Israel, te prostituyes,
    ¡que no resulte culpable Judá!
»No vayan a Guilgal ni suban a Bet Avén,[c]
    ni juren: “¡Por la vida del Señor!”
16 Israel es tan indómito como una novilla.
    ¿Cómo podrá el Señor pastorearlos
    en campo abierto, como a corderos?
17 Efraín se ha aliado con las imágenes;
    ¡pues que se quede con ellas!
18 Cuando ya no tienen licor,
    se entregan de lleno a la prostitución,
    ¡y hasta sus gobernantes aman la deshonra!
19 ¡Por eso un torbellino los arrastrará,
    y quedarán avergonzados por sus sacrificios!

Footnotes:

  1. 4:9 ¡De tal … sacerdote! Alt. Al pueblo le irá como al sacerdote.
  2. 4:10 no se saciarán. Alt. no tendrán hijos.
  3. 4:15 Bet Avén, nombre que significa casa de iniquidad, se aplica aquí a la ciudad de Betel, que significa casa de Dios (véase también 5:8).

lunes, 10 de noviembre de 2014

David derrota a los amonitas

2 Samuel 10 Nueva Versión Internacional (NVI)


10 Pasado algún tiempo, murió el rey de los amonitas, y su hijo Janún lo sucedió en el trono. Entonces David pensó: «Debo ser leal con Janún hijo de Najás, tal como su padre lo fue conmigo.» Así que envió a unos mensajeros para darle el pésame por la muerte de su padre.
Cuando los mensajeros de David llegaron al país de los amonitas, los jefes de ese pueblo aconsejaron a Janún, su rey: «¿Y acaso cree Su Majestad que David ha enviado a estos mensajeros sólo para darle el pésame, y porque quiere honrar a su padre? ¿No será más bien que los ha enviado a espiar la ciudad para luego destruirla?» Entonces Janún mandó que apresaran a los mensajeros de David y que les afeitaran media barba y les rasgaran la ropa por la mitad, a la altura de las nalgas. Y así los despidió.
Los hombres del rey David se sentían muy avergonzados. Cuando David se enteró de lo que les había pasado, mandó que los recibieran y les dieran este mensaje de su parte: «Quédense en Jericó, y no regresen hasta que les crezca la barba.»
Al darse cuenta los amonitas de que habían ofendido a David, hicieron trámites para contratar mercenarios: de entre los *sirios de Bet Rejob y de Sobá, veinte mil soldados de infantería; del rey de Macá, mil hombres; y de Tob, doce mil hombres. Cuando David lo supo, despachó a Joab con todos los soldados del ejército. Los amonitas avanzaron hasta la *entrada de su ciudad y se alistaron para la batalla, mientras que los sirios de Sobá y Rejob se quedaron aparte, en campo abierto, junto con los hombres de Tob y de Macá.
Joab se vio amenazado por el frente y por la retaguardia, así que escogió a las mejores tropas israelitas para pelear contra los sirios, 10 y el resto de las tropas las puso al mando de su hermano Abisay, para que enfrentaran a los amonitas. 11 A Abisay le ordenó: «Si los sirios pueden más que yo, tú vendrás a rescatarme; y si los amonitas pueden más que tú, yo iré a tu rescate. 12 ¡Ánimo! ¡Luchemos con valor por nuestro pueblo y por las ciudades de nuestro Dios! Y que el Señor haga lo que bien le parezca.»
13 En seguida Joab y sus tropas avanzaron para atacar a los sirios, y éstos huyeron de él.14 Al ver que los sirios se daban a la fuga, también los amonitas huyeron de Abisay y se refugiaron en la ciudad. Entonces Joab suspendió el ataque contra los amonitas y regresó a Jerusalén.
15 Los sirios, al verse derrotados por Israel, volvieron a reunirse. 16 Además, Hadad Ezer mandó movilizar a los sirios que estaban al otro lado del río Éufrates, los cuales fueron a Jelán bajo el mando de Sobac, general del ejército de Hadad Ezer.
17 Cuando David se enteró de esto, reunió a todo Israel, cruzó el Jordán y marchó hacia Jelán. Los sirios se enfrentaron con David y lo atacaron, 18 pero tuvieron que huir ante los israelitas. David mató a setecientos soldados sirios de caballería y cuarenta mil de infantería.[a] También hirió a Sobac, general del ejército sirio, quien murió allí mismo. 19 Al ver que los sirios habían sido derrotados por los israelitas, todos los reyes vasallos de Hadad Ezer hicieron la paz con los israelitas y se sometieron a ellos. Y nunca más se atrevieron los sirios a ir en auxilio de los amonitas.