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jueves, 1 de junio de 2017

Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud,

Eclesiastés 12Nueva Versión Internacional (NVI)

12 Acuérdate de tu Creador
    en los días de tu juventud,
antes que lleguen los días malos
    y vengan los años en que digas:
    «No encuentro en ellos placer alguno»;
antes que dejen de brillar
    el sol y la luz,
la luna y las estrellas,
    y vuelvan las nubes después de la lluvia.
Un día temblarán los guardianes de la casa,
    y se encorvarán los hombres de batalla;
se detendrán las molenderas por ser tan pocas,
    y se apagarán los que miran a través de las ventanas.
Se irán cerrando las puertas de la calle,
    irá disminuyendo el ruido del molino,
las aves elevarán su canto,
    pero apagados se oirán sus trinos.
Sobrevendrá el temor por las alturas
    y por los peligros del camino.
Florecerá el almendro,
    la langosta resultará onerosa,
    y no servirá de nada la alcaparra,
pues el hombre se encamina al hogar eterno
    y rondan ya en la calle los que lloran su muerte.
Acuérdate de tu Creador
    antes que se rompa el cordón de plata
    y se quiebre la vasija de oro,
y se estrelle el cántaro contra la fuente
    y se haga pedazos la polea del pozo.
Volverá entonces el polvo a la tierra,
    como antes fue,
y el espíritu volverá a Dios,
    que es quien lo dio.
Lo más absurdo de lo absurdo,
    ¡todo es un absurdo!
            —ha dicho el Maestro.

Epílogo

Además de ser sabio, el Maestro impartió conocimientos a la gente. Ponderó, investigó y ordenó muchísimos proverbios. 10 Procuró también hallar las palabras más adecuadas y escribirlas con honradez y veracidad.
11 Las palabras de los sabios son como aguijones. Como clavos bien puestos son sus colecciones de dichos, dados por un solo pastor. 12 Además de ellas, hijo mío, ten presente que el hacer muchos libros es algo interminable y que el mucho leer causa fatiga. 13 El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme, pues, a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre. 14 Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aun la realizada en secreto.

jueves, 13 de abril de 2017

Discurso inicial

Eclesiastés 1Nueva Versión Internacional (NV

Estas son las palabras del Maestro,[a] hijo de David, rey en Jerusalén.
Lo más absurdo de lo absurdo,
    —dice el Maestro—,
lo más absurdo de lo absurdo,
    ¡todo es un absurdo!
¿Qué provecho saca el hombre
    de tanto afanarse en esta vida?
Generación va, generación viene,
    mas la tierra siempre es la misma.
Sale el sol, se pone el sol,
    y afanoso vuelve a su punto de origen
    para de allí volver a salir.
Dirigiéndose al sur,
    o girando hacia el norte,
sin cesar va girando el viento
    para de nuevo volver a girar.
Todos los ríos van a dar al mar,
    pero el mar jamás se sacia.
A su punto de origen vuelven los ríos,
    para de allí volver a fluir.
Todas las cosas hastían
    más de lo que es posible expresar.
Ni se sacian los ojos de ver,
    ni se hartan los oídos de oír.
Lo que ya ha acontecido
    volverá a acontecer;
lo que ya se ha hecho
    se volverá a hacer
    ¡y no hay nada nuevo bajo el sol!
10 Hay quien llega a decir:
    «¡Mira que esto sí es una novedad!»
Pero eso ya existía desde siempre,
    entre aquellos que nos precedieron.
11 Nadie se acuerda de los hombres[b] primeros,
    como nadie se acordará de los últimos.
¡No habrá memoria de ellos
    entre los que habrán de sucedernos!

Primeras conclusiones

12 Yo, el Maestro, reiné en Jerusalén sobre Israel. 13 Y me dediqué de lleno a explorar e investigar con sabiduría todo cuanto se hace bajo el cielo. ¡Penosa tarea ha impuesto Dios al género humano para abrumarlo con ella! 14 Y he observado todo cuanto se hace en esta vida, y todo ello es absurdo, ¡es correr tras el viento!
15 Ni se puede enderezar lo torcido,
    ni se puede contar lo que falta.
16 Me puse a reflexionar: «Aquí me tienen, engrandecido y con más sabiduría que todos mis antecesores en Jerusalén, y habiendo experimentado abundante sabiduría y conocimiento. 17 Me he dedicado de lleno a la comprensión de la sabiduría, y hasta conozco la necedad y la insensatez. ¡Pero aun esto es querer alcanzar el viento! 18 Francamente,
»mientras más sabiduría, más problemas;
    mientras más se sabe, más se sufre».

Footnotes:

  1. 1:1 Maestro. Alt. Predicador; así en el resto de este libro.
  2. 1:11 hombres. Alt. tiempos.