Daniel Silas Adamson
Una familia cristiana palestina que predica la noviolencia desde una granja en Cisjordania se encuentra en medio de una batalla para mantener la posesión de la tierra que ha sido suya 98 años. Rodeada de asentamientos israelíes, la familia es un ejemplo viviente de la idea de la resistencia pacífica.
La fruta está esparcida por el terreno recién abierto y marcado por las huellas de una retroexcavadora. En el borde del campo, las ramas se asoman desde dentro de un montículo de tierra, el tronco desnudo y retorcido, con almendras verdes todavía colgadas de los árboles.
El 19 de mayo, un pastor palestino del poblado de Nahalin, que se encontraba fuera al amanecer, vio la retroexcavadora operando en el campo, bajo la vigilancia de soldados israelíes.
Para cuando Nassar llegó, todo el manzanar -que representaba el trabajo de una década- era historia.
"Nadie puede forzarnos a odiar. Nos negamos a ser enemigos"
Su inglés no es nada fluido, pero el dolor emana claramente de su tono de voz: "¿por qué rompieron los árboles?", pregunta.

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