sábado, 7 de noviembre de 2015

Cinco azotes drogados mataron a trabajador en Cabimas


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Cinco azotes drogados mataron a trabajador en Cabimas
Foto: Cortesía
De dos disparos en la cara (uno en la frente y otro en el ojo) fue asesinado Juan José Peña Romero, de 36 años, cuando cinco azotes, drogados, le dispararon frente a su madre y hermano. 
Peña era el encargado de limpiar el kiosko ambulante de la venta de hamburguesas ÑoÑos Burguer, del populoso sector Las 40, zona noroeste del municipio Cabimas, y tenía sobre sus hombros la responsabilidad de mantener a su mamá y a otros hermanos que estaban en condición económica precaria. 
Funcionarios policiales de guardia informaron que su deceso se produjo a las 7:00 de la noche de este viernes, luego de agonizar por cuatro horas. 
El suceso ocurrió cuando su hermano mayor, Carlos Luis, venía de trabajar como mecánico y almorzaría en casa de su mamá, donde también vivía Juan, ubicada en la calle Los Olivos, casa número 22, del sector La Rosa Vieja. 
“En el trayecto fue atacado a piedras y luego a golpes por cinco hampones, que estaban escondidos en una zanja conocida como La Bateíta, del sector La Rosa. Como el señor venía en una bicicleta, lo tumbaron con las piedras y después lo golpearon ferozmente. Estaban drogados”, dijo un efectivo.
Carlos logró llegar malherido a la casa de su mamá. La familia se indignó por lo sucedido y decidieron ir a colocar la denuncia del ataque ante el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas subdelegación Cabimas. 
“Los malandros se dirigían hacia la casa de la familia Peña para atacarlos nuevamente si los denunciaban. Los Peña se montaron en un camioncito para ir a la comisaría. Manejaba Carlos, su mamá en el medio y Juan de copiloto en el otro extremo. Tanto azotes como la familia se encontraron a pocos metros de haber arrancado. Los azotes soltaron cuatro balazos al parabrisas”, agregó un actuante. 
Carlos arrojó a su mamá hacia abajo, protegiéndola con la guantera. Pero Juan no tuvo oportunidad de agacharse a tiempo. Dos de los balazos le impactaron el rostro. Parte de su masa encefálica le cayó a su mamá, quien entró en crisis. El cuerpo inerte de su hijo le cayó sobre su espalda. Eran las 3:00 de la tarde del viernes.
Aunque lo llevaron a una clínica cercana de Pdvsa, luego fue remitido hacia el Hospital Genaral de Cabimas, donde murió a las 7:00 pm del mismo día, tras una dura agonía. 
Los jefes de Juan se acercaron a la morgue de Cabimas indignados. “Fue un excelente trabajador. Estuvo con nosotros ocho años y nunca hubo una queja sobre su desempeño laboral”, dijeron. 
Allegados lo describieron como un hombre ejemplar, buen hijo, hermano y amigo. Era el menor de siete hermanos, no estaba casado y no deja hijos.
“La delincuencia en el sector La Rosa y La Montañita (al sur de Cabimas) está desbordada. Los vecinos necesitan reunirse con las autoridades para que implementen acciones. Allá todos conocen quiénes son los malandros y los que venden drogas. Pero, nadie hace el intento de acercarse a solventar el asunto”, dijo una vecina anónimamente.
Los malandros fueron identificados por las autoridades como “El Ricardito”; “El Barulo”; (hijo de La Maloa, quien es conocida en la comunidad como vendedora de drogas); El López; El Dientón y Angelman.

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