El papa Francisco ha inaugurado este jueves la cumbre sobre abusos que se celebra en el Vaticano hasta el próximo domingo. Ante una audiencia formada por 190 líderes religiosos, Francisco recordó la finalidad de la histórica reunión. “Os he convocado para que todos juntos nos pongamos a escuchar el grito de los pequeños que piden justicia”.
En una presentación corta y austera, el propio Papa ha subrayado la necesidad de cambiar el rumbo y cerrar la hemorragia por la que se desangra la Iglesia católica con acciones precisas.
También indicó, que lo que se espera de la Iglesia no es solo condenar los abusos de sus clérigos sino “medidas concretas y efectivas” para erradicarlos, durante su discurso al inicio de la reunión para la protección de menores que se celebrará hasta el domingo en el Vaticano.
“El pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no simples y obvias condenas, sino medidas concretas y efectivas”, afirmó el papa ante los 190 representantes de la jerarquía eclesial reunidos para afrontar el problema de los abusos en una cumbre sin precedentes en la historia de la Iglesia. “Se necesita concreción”, remarcó en su discurso.
“El pueblo de Dios nos mira y espera de nosotros no simples y obvias condenas, sino medidas concretas y efectivas”, afirmó el papa ante los 190 representantes de la jerarquía eclesial reunidos para afrontar el problema de los abusos en una cumbre sin precedentes en la historia de la Iglesia. “Se necesita concreción”, remarcó en su discurso.
El pontífice indicó a los presentes que “sobre este encuentro pesa la responsabilidad pastoral y eclesial que nos obliga a discutir juntos, de manera sinodal, sincera y profunda sobre cómo enfrentar este mal que aflige a la Iglesia y la humanidad”.
El papa adelantó que se entregará a los participantes, entre ellos 114 representantes de las Conferencias episcopales, unas “líneas-guías” para ayudar a reflexionar y que serán “un simple punto de partida”.
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