4 mayo, 2018
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A
Esta historia, que más bien parece una anécdota, ya tiene muchos años y, lentamente, ha ido perdiendo su presencia. Sin embargo, en algunas casas europeas, alguien la menciona. No se ha podido, —aunque creo que en el fondo no se ha querido, recuérdese que muchas veces lo que no se puede es que en realidad no se quiere, y ya— constatar su veracidad. Sin embargo, estos tiempos, como ningunos otros, la han hecho creíble.
Esta historia, que más bien parece una anécdota, ya tiene muchos años y, lentamente, ha ido perdiendo su presencia. Sin embargo, en algunas casas europeas, alguien la menciona. No se ha podido, —aunque creo que en el fondo no se ha querido, recuérdese que muchas veces lo que no se puede es que en realidad no se quiere, y ya— constatar su veracidad. Sin embargo, estos tiempos, como ningunos otros, la han hecho creíble.
B
Es la breve historia, o leyenda, de Michel, obrero francés de una famosa empresa automotriz de su país. Vivió activamente el Mayo Francés de 1968. Y se quedó en él. A vivir en él. Literalmente, en él. Michel reconoció, entre los doce meses del año, como posible de vivir, de ser vivido, solamente el mes de mayo.
Es la breve historia, o leyenda, de Michel, obrero francés de una famosa empresa automotriz de su país. Vivió activamente el Mayo Francés de 1968. Y se quedó en él. A vivir en él. Literalmente, en él. Michel reconoció, entre los doce meses del año, como posible de vivir, de ser vivido, solamente el mes de mayo.
C
¿Cómo puede ser eso?, se preguntó y se preguntará más de uno; otros, los más escépticos, sostendrán que eso es imposible. Es de creer que la inquietud también atravesó la existencia completica de Michel. Él mismo relató en una de las pocas entrevistas que concedió en vida, que lo primero que hizo fue tachar del calendario de su cocina todos los eneros, los febreros, los marzos, y así todos los meses del año, excepto el mes de mayo. Y así, con todo lo posible. Obviamente, para no ser excluido socialmente, más de lo que ya estaba como mortal asalariado de un sistema hambriento de capital, cedió en las operaciones inevitables, como las bancarias, las burocráticas, esas operaciones frías, las que sellan, las que abren y cierran, las que sentencian, las que ponen fin por temor al infinito.
¿Cómo puede ser eso?, se preguntó y se preguntará más de uno; otros, los más escépticos, sostendrán que eso es imposible. Es de creer que la inquietud también atravesó la existencia completica de Michel. Él mismo relató en una de las pocas entrevistas que concedió en vida, que lo primero que hizo fue tachar del calendario de su cocina todos los eneros, los febreros, los marzos, y así todos los meses del año, excepto el mes de mayo. Y así, con todo lo posible. Obviamente, para no ser excluido socialmente, más de lo que ya estaba como mortal asalariado de un sistema hambriento de capital, cedió en las operaciones inevitables, como las bancarias, las burocráticas, esas operaciones frías, las que sellan, las que abren y cierran, las que sentencian, las que ponen fin por temor al infinito.
D
Este obrero francés, que en el imaginario de todos se presenta con rostro cansado, de oscura braga y botas industriales, e irrenunciables manchas de grasa, decidió vivir lo que algunos revolucionarios de textos, sin querer o queriendo, cuestionan, —cuestionándose a sí mismos—, con su proceder cotidiano: estar en la revuelta, estar en revolución permanentemente.
Este obrero francés, que en el imaginario de todos se presenta con rostro cansado, de oscura braga y botas industriales, e irrenunciables manchas de grasa, decidió vivir lo que algunos revolucionarios de textos, sin querer o queriendo, cuestionan, —cuestionándose a sí mismos—, con su proceder cotidiano: estar en la revuelta, estar en revolución permanentemente.
E
Nuestro antihéroe cristalizó en la práctica lo que Julia Kristeva, la reconocida psicoanalista y filósofa, la profesora de lingüística de la Universidad de París VII, expresara 30 años más tarde en su libro El porvenir de la revuelta: “Si todavía estamos a tiempo, apostemos por el porvenir de la revuelta. ‘Me rebelo, luego somos’ (Albert Camus). O más bien: Me rebelo, luego apostamos por ser. Será una experiencia lúcida y de largo alcance”.
Nuestro antihéroe cristalizó en la práctica lo que Julia Kristeva, la reconocida psicoanalista y filósofa, la profesora de lingüística de la Universidad de París VII, expresara 30 años más tarde en su libro El porvenir de la revuelta: “Si todavía estamos a tiempo, apostemos por el porvenir de la revuelta. ‘Me rebelo, luego somos’ (Albert Camus). O más bien: Me rebelo, luego apostamos por ser. Será una experiencia lúcida y de largo alcance”.
F
Asimismo, Michel escribió en su vida, con su vida y por su vida, todos los grafitis que se escribieron esos días de protesta e inconformismo, ya sea en la Sorbona, en Nanterre, en el parisino liceo Condorcet, en la Facultad de Letras, en la Facultad de Ciencias Políticas, en el teatro Odeón, y en muchas, muchas calles. En Noticias del mes de mayo, el texto de Julio Cortázar que forma parte del tomo I de su gran librito Último round, se pueden leer algunas:
“El sueño es realidad”.
“Exagerar es ya un comienzo de invención”.
“Mis deseos son la realidad”.
“Sean realistas: pidan lo imposible”.
“Exagerar: ésa es el arma”.
“La imaginación toma el poder”.
“Decreto el estado de dicha permanente”.
“Prohibido prohibir”.
“Estamos tranquilos: 2 más 2 ya no son 4”.
“El derecho de vivir no se mendiga, se toma”.
Asimismo, Michel escribió en su vida, con su vida y por su vida, todos los grafitis que se escribieron esos días de protesta e inconformismo, ya sea en la Sorbona, en Nanterre, en el parisino liceo Condorcet, en la Facultad de Letras, en la Facultad de Ciencias Políticas, en el teatro Odeón, y en muchas, muchas calles. En Noticias del mes de mayo, el texto de Julio Cortázar que forma parte del tomo I de su gran librito Último round, se pueden leer algunas:
“El sueño es realidad”.
“Exagerar es ya un comienzo de invención”.
“Mis deseos son la realidad”.
“Sean realistas: pidan lo imposible”.
“Exagerar: ésa es el arma”.
“La imaginación toma el poder”.
“Decreto el estado de dicha permanente”.
“Prohibido prohibir”.
“Estamos tranquilos: 2 más 2 ya no son 4”.
“El derecho de vivir no se mendiga, se toma”.
G
Y también este obrero parisino hizo suyo el problema planteado por Alain Jouffroy (para resolverlo magistralmente en sí mismo): “Hay algo que podría matarnos: la interdicción de hacer entrar la revolución colectiva en el individuo, y al individuo más individual en la revolución”.
Y también este obrero parisino hizo suyo el problema planteado por Alain Jouffroy (para resolverlo magistralmente en sí mismo): “Hay algo que podría matarnos: la interdicción de hacer entrar la revolución colectiva en el individuo, y al individuo más individual en la revolución”.
H
El filósofo Jean-Paul Sartre, que vivió en la calle, como pocos intelectuales, la revuelta francesa (entre tantas actividades llegó a vender en las aceras el periódico de circulación prohibida La causa del pueblo), le comentó a John Gerassi en el libro Conversaciones con Sartre, ante la preocupación universal de la izquierda, ante la musa eterna de nosotros, los de izquierda, que es “cambiar el mundo”:
El filósofo Jean-Paul Sartre, que vivió en la calle, como pocos intelectuales, la revuelta francesa (entre tantas actividades llegó a vender en las aceras el periódico de circulación prohibida La causa del pueblo), le comentó a John Gerassi en el libro Conversaciones con Sartre, ante la preocupación universal de la izquierda, ante la musa eterna de nosotros, los de izquierda, que es “cambiar el mundo”:
“…debería usted recordar lo que decía nuestro viejo Mao Zedong: ‘Una sola chispa puede incendiar la pradera’. Acuérdese del 68. Casi hubo una revolución aquí…”
El obrero Michel decidió ser, si no esa chispa, otra chispa, otro encendido, en definitiva, otra lumbre. Una lumbre que, se nos antoja, hasta hoy ilumina.
I
Dany Cohn-Bendit, protagonista de excepción del Mayo Francés, ofrece en su libro La revolución y nosotros, que la quisimos tanto, además de los testimonios de sus compañeros de lucha, una definición también muy vinculante a la llama, al fuego eterno: “En 1968, el planeta se inflamó”.
Dany Cohn-Bendit, protagonista de excepción del Mayo Francés, ofrece en su libro La revolución y nosotros, que la quisimos tanto, además de los testimonios de sus compañeros de lucha, una definición también muy vinculante a la llama, al fuego eterno: “En 1968, el planeta se inflamó”.
J
¿Es posible hoy ser Michel? ¿Se puede vivir en un mayo interminable? ¿Se puede vivir en una revolución constante? ¿Cómo mantener la tensión vital?
¿Es posible hoy ser Michel? ¿Se puede vivir en un mayo interminable? ¿Se puede vivir en una revolución constante? ¿Cómo mantener la tensión vital?
K
Los amigos dicen que sí. Los amigos serios, estudiosos, formales, estrictos, prolijos, rigurosos, disciplinados, dicen que sí. Pero, también, los amigos caóticos, desordenados, indisciplinados, echadores de vaina, relajados, pero no por ello menos estudiosos, dicen que sí. Los trabajadores dicen que sí. Los estudiantes dicen que sí. Los profesores dicen que sí. Los olvidados dicen que sí. Los desposeídos dicen que sí. Y muchos de ellos, al momento de argumentarlo, de conceptualizar cómo es posible imaginar, escenificar, vivificar, un mismo estado emocional, esa tensión vital para “cambiar al mundo”, esgrimen lo que se puede entender y asumir lo que es el mes por excelencia del ser venezolano político de estos tiempos: Abril.
Los amigos dicen que sí. Los amigos serios, estudiosos, formales, estrictos, prolijos, rigurosos, disciplinados, dicen que sí. Pero, también, los amigos caóticos, desordenados, indisciplinados, echadores de vaina, relajados, pero no por ello menos estudiosos, dicen que sí. Los trabajadores dicen que sí. Los estudiantes dicen que sí. Los profesores dicen que sí. Los olvidados dicen que sí. Los desposeídos dicen que sí. Y muchos de ellos, al momento de argumentarlo, de conceptualizar cómo es posible imaginar, escenificar, vivificar, un mismo estado emocional, esa tensión vital para “cambiar al mundo”, esgrimen lo que se puede entender y asumir lo que es el mes por excelencia del ser venezolano político de estos tiempos: Abril.
L
Si ellos tuvieron su Mayo Francés, nosotros tuvimos, tenemos y debemos siempre tener nuestro Abril Venezolano.
Si ellos tuvieron su Mayo Francés, nosotros tuvimos, tenemos y debemos siempre tener nuestro Abril Venezolano.
M
Una de las grandes enseñanzas del Abril Venezolano es que todo 11 tiene su 13. En Europa, en 1968, hubo un 13, fue una vez, una única vez. Pero, desde ese entonces, con sus contadas excepciones, no han dejado de vivir de manera reiterativa todos los 11 imaginables e inimaginables.
Una de las grandes enseñanzas del Abril Venezolano es que todo 11 tiene su 13. En Europa, en 1968, hubo un 13, fue una vez, una única vez. Pero, desde ese entonces, con sus contadas excepciones, no han dejado de vivir de manera reiterativa todos los 11 imaginables e inimaginables.
N
La buena izquierda nacional e internacional contabiliza de manera implacable sus errores. Casi más que crítica es, en esencia, autocrítica. Pero en estas circunstancias, difíciles, complejas, sería bueno que contara con la innumerable cantidad de Michel que la abanderan. Porque para muchos, muchísimos, nuestro abril revolucionario tampoco pasa en el calendario.
La buena izquierda nacional e internacional contabiliza de manera implacable sus errores. Casi más que crítica es, en esencia, autocrítica. Pero en estas circunstancias, difíciles, complejas, sería bueno que contara con la innumerable cantidad de Michel que la abanderan. Porque para muchos, muchísimos, nuestro abril revolucionario tampoco pasa en el calendario.
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