Fuente: A.E.
TEMAS ABORDADOS
TEMA: ESCENARIO ELECTORAL
MATRICES: Dictadura / Fraude electoral.
TEMA: ECONOMÍA
MATRCES: Hiperinflación / Gobierno usa la inflación para su beneficio.
BALANCE GENERAL
EDITORIAL DE EL NACIONAL “…Entre las grandes deficiencias de la oposición está la de no acudir a los mítines de Nicolás Maduro y tomar notas acerca de la manera de darle escenografía y presencia entre el pueblo a un candidato que no se destaca, precisamente, por su oratoria y por su personalidad magnética, estimulante de las fibras más recónditas del ser venezolano…”
SJ. LUIS UGALDE “…Iré a votar cuando haya elección libre y democrática; no iré a esta votación dictatorial y fraudulenta, impuesta por el régimen para suprimir la elección presidencial democrática de 2018 (…) El régimen logró que los opositores y demócratas vayan divididos y sabe de antemano con cuántos votos va a proclamar su triunfo...”
RAFAEL GARCÍA MARVEZ “… A medida que se acerca la fecha del fraude electoral, se desarrollan una cantidad de sospechas sobre el resultado numérico de ese proceso cuestionado de antemano (…) muy pocas personas se acercarán a los centros de votación ese oscurecido domingo 20 de mayo…”
NELSON CHITTY LA ROCHE “…La nación anda en fuga forzada por la centrípeta de una crisis brutal, ruin, inclemente (…) Se nos perdió el venezolano en este accidente que vivimos. Se eclipsó, se desfiguró, se confundió…”
ANTONIO ECARRI BOLÍVAR “…una comunidad internacional que no va a reconocer ese “triunfo” por truculentamente descarado y todo lo que ha pensado hacer Maduro (…) Maduro propone un diálogo post mórtem después del 20 y otra vez en Dominicana (…) dejar solas las calles el 20 de mayo, de lo demás se encargará la historia a ver si se repite como farsa, como tragedia o como futuro luminoso…”
OSCAR HERNÁNDEZ BERNALETTE “…militantes chavistas y opositores dispuestos a sufragar, en sus subconscientes, quiere ver a Maduro derrotado y prefiere que gane Falcón (…) no hay una salida para la crisis mientras los responsables de tanta tragedia sigan al frente de la conducción del país…”
LUIS OLIVEROS “…extraña tanto que no se esté atacando el problema (inflacionario) desde el gobierno con políticas efectivas (…) Esta pérdida de poder de compra genera pobreza, pero también oportunidades políticas para administrar la escasez y jugar-chantajear con las necesidades…”
ARTÍCULOS DE OPINIÓN
UN MITIN INOLVIDABLE (EDITORIAL, EL NACIONAL)
Entre las grandes deficiencias de la oposición está la de no acudir como espectadores a los mitines del mandatario Nicolás Maduro y tomar notas acerca de la manera de darle escenografía y presencia entre el pueblo a un candidato que no se destaca, precisamente, por su oratoria y por su personalidad magnética, estimulante de las fibras más recónditas del ser venezolano. Pero, aun así, una multitud enloquecida responde a los pinchazos de electricidad ordenados desde la tarima por Jorge Rodríguez, jefe del comando de campaña.
Para ilustrar a la mediocre oposición les ofrecemos en este espacio editorial, solo por esta y única vez, una menuda y estreñida parte de la transmisión oficial de VTV ocurrida en la avenida Caracas de San Felipe, estado Yaracuy, el 9 de mayo pasado.
Winston Vallenilla: —¡Suéltala! ¡Yaracuy, Yaracuy, Yaracuy! ¡Arriba, arriba!
—Gritería y aplausos—. (Tema musical: “Juntos podemos más”).
Winston Vallenilla: —¡Una bullaaa!
(Tema musical “El presidente es Maduro”, interpretado por Luis Lozada “el Cubiro”; tema musical interpretado por Cristóbal Jiménez; tema musical “Mi querida Venezuela”, interpretado por Armando Martínez “el Cantaclaro”).
—Gritería y aplausos—.
Jorge Rodríguez: —Pueblo de Yaracuy, pueblo de María Lionza, pueblo bueno de Chávez, en esta calle desbordada, en este río de gente nos sentimos cada día más cerca de la victoria. ¡Dejamos con ustedes al presidente Nicolás Maduro!
—Gritería y aplausos—.
Candidato Nicolás Maduro: —¡Que viva Yaracuy! ¡Que viva! ¡Que viva el pueblo venezolano! ¡Que viva! ¡Yaracuy uyuyuy, ayayayay, ayayayay, uyuyuy! Es lo que tiene que gritar uno.
—¡Vamos Nico, vamos Nico, vamos Nico! ¡Vamos Nico, vamos Nico, vamos Nico! ¡Vamos Nico, vamos Nico, vamos Nico!
Maduro: —¡Y vamos a ganar, y vamos a ganar por Venezuela, porque Venezuela merece un futuro grande, un destino mejor, porque nuestra patria merece respeto y vamos a ganar para decirle al mundo: ¡A Venezuela se respeta carajo! ¡Abajo el imperialismo yanqui!
—¡Abajo!
Maduro: —¡Sí, vamos a ganar no solo porque lo dicen las encuestas, que lo dicen todas las encuestas, el imperio sabe quién va a ganar en Venezuela y cuando le preguntan a Donald Trump ¿quién va a ganar en Venezuela? Donald Trump dice Madurro, y cuando le preguntan al pueblo de Venezuela ¿quién va a ganar el 20 de mayo?
—¡Maduro!
Maduro: —Vamos a ganar para consolidar el carnet de la patria. Aquí yo traje mi carnet de la patria, levanten la mano los que tienen carnet de la patria. Hace un año yo les dije, escúchenme bien, quiero decirlo suavecito como dice la canción (canta), suavecito para que le llegue suavecito a la oligarquía y al imperialismo, suavecito, se lo voy a decir despacito para que lo escuche la oligarquía y el imperialismo.
—Gritería—.
Maduro: —Suavecito se los voy a decir. Yo quiero que ustedes me escuchen, hace un año yo convoqué al poder constituyente. Por eso les digo, los esperamos en la bajadita, y el 20 de mayo nos las cobramos todas, votando por Nicolás Maduro pueblo. Por eso me parece perfecta la canción, de aquí al 20 de mayo, vamos a cantarla, vamos a bailarla, todos porque a la revolución le importas tú y solamente tú (canta) Y tú, y solamente tú, y tú, y tú, me importas tú y tú, y tú, y nadie más que tú (silba).
EL PODER DE LOS SIN PODER (SJ. LUIS UGALDE, EL NACIONAL)
Ahora me preguntan directamente: “¿Usted va a votar, o no?”. Respondo: “Iré a votar cuando haya elección libre y democrática; no iré a esta votación dictatorial y fraudulenta, impuesta por el régimen para suprimir la elección presidencial democrática de 2018 y perpetuar la actual catástrofe nacional con Maduro. Con razón los obispos recientemente pidieron aplazar los comicios del 20-M para tener la debida elección presidencial con condiciones justas. También lo hizo Averu (Asociación de Rectores Universitarios). Todos los países democráticos así lo ven y avisan que no reconocerán el fraude de mayo. También los candidatos opositores debieran exigir aplazamiento y elecciones con condiciones democráticas para fines de año, y, en caso de negativa, renunciar, dejando en evidencia y soledad al dictador.
Los venezolanos no saldremos de esta tragedia sin una unidad superior indispensable para reconstruir la vida, una sociedad de necesidades fundamentales garantizadas, con comida, medicinas, ingresos, libertades y esperanza. Por lo menos 8 de cada 10 venezolanos reclamamos cambio político. En las monarquías absolutas y dictaduras la soberanía está usurpada por el tirano que usa las leyes como instrumentos de dominación. Los venezolanos en décadas anteriores, aunque de modo deficiente, vivimos y gustamos la democracia con tales logros socioeconómicos que millones de otros países se acogieron a nuestras libertades y oportunidades. No somos un pueblo sometido que no añora la libertad y la prosperidad porque nunca las saboreó.
De unidad pasiva a la activa
La gran mayoría de los venezolanos somos víctimas de este impresionante desastre humano. Descubrimos la unidad pasiva como miembros de la fosa común, víctimas de la misma catástrofe, sin que nos salve ningún color político. Sobre esta condición común impuesta debemos reconocernos y generar nexos de solidaridad y de simpatía, identificar cuál es la enfermedad y el virus y cuál el agente político que nos lo inocula hasta someter al país entero a esta postración y agonía. ¿Qué modelo político y quiénes son los enemigos comunes? Al mismo tiempo descubrimos que ese enemigo común de la sociedad venezolana quiere perpetuarse y para ello inventó las votaciones del 20-M, excluyendo a candidatos y partidos verdaderamente opositores, testigos internacionales, auditorías y árbitros independientes. El régimen logró que los opositores y demócratas vayan divididos y sabe de antemano con cuántos votos va a proclamar su triunfo. Y por si algo pudiera fallar al final, cuenta con el anticonstitucional poder absoluto de la asamblea constituyente para quitarle todo valor a los votos opositores, como lo hizo en la elección del gobernador del Zulia.
Más allá de la ya existente unidad pasiva (víctimas comunes del desastre impuesto por un régimen tiránico), tenemos que avanzar, hacia una unidad activa de ciudadanos para la reconstrucción nacional y renacer con una economía, sociedad y política plurales, con un proyecto compartido y liderazgos que antepongan las necesidades comunes a su pequeño mundo de intereses. ¡Una primavera para que brote la ciudadanía en cada uno y la soberanía en todos juntos! La gran lucha de Venezuela, frente al poder que se impone y quiere cerrar toda alternativa, es levantar el poder de los “sin poder”, el poder soberano de su conciencia y responsabilidad ciudadana. En Alemania Oriental la víspera de la caída del Muro de Berlín parecía que el régimen policial tenía todo el poder controlado y sin grietas, pero cuando las conciencias de millones tomaron en silencio su decisión de reconocerse unos con otros como “poder originario” y no seguir sometidos a la tiranía usurpadora, el Muro se cayó y las armas callaron, pues ni los militares quisieron disparar contra el pueblo, al reconocer que ellos mismos lo eran. El poder de los sin poder amaneció irresistible y cargado de esperanza.
¡Venezuela despierta!, como nos llamó Juan Pablo II, despierta unida para juntos reconstruir las condiciones de vida para los que estamos aquí y para los millones que fueron expulsados. Ante este reto del despertar nacional, queda en evidencia la fraudulenta votación perpetuadora del 20-M y haremos que al día siguiente la necesidad de cambio sea un clamor mayor y genere una acción más unida y eficaz.
HENRI FALCÓN REGRESA A SU NIDO (RAFAEL GARCÍA MARVEZ, EL NACIONAL)
Hay que dejar claro para comprender mejor lo escrito abajo, que Henri Falcón por voluntad propia dejó de ser dirigente de la oposición y de pertenecer a ella. Se cubrió en la añeja pátina de demócratas en las personas de Eduardo Fernández y Claudio Fermín. Muchas dudas sobre la actitud del candidato.
A medida que se acerca la fecha del fraude electoral, se desarrollan una cantidad de sospechas sobre el resultado numérico de ese proceso cuestionado de antemano. La diatriba electiva dio un viraje entre Maduro y Falcón. La confrontación, en estas últimas semanas, gira entre la oposición que llama a no participar en este evento porque no existen las menores garantías de imparcialidad, y Henri Falcón, cuya candidatura es percibida por la mayoría de los venezolanos con indudable desconfianza y animadversión. Le miran como un ala separada del bloque contrincante que regresa al nido de sus orígenes.
En estas elecciones atípicas se generan hechos que chocan con los elementos que universalmente se dan en todo proceso electoral. Ejemplo, lo ordinario sería que a medida que avanza el tiempo de la campaña electoral, asimismo, se incremente el número de ciudadanos que se entusiasmen a votar. Si tomamos como referencia a la encuestadora Datanálisis, a principio de campaña, José Antonio Gil Yépez hablaba de una participación elevadísima. El sábado pasado, Luis Vicente León, director de esa misma empresa, hablaba de una participación de tan solo 30%. Es decir, que muy pocas personas se acercarán a los centros de votación ese oscurecido domingo 20 de mayo.
Tampoco es común la probable victoria de un candidato, en este caso Nicolás Maduro, que con solo 15% de apoyo nacional pueda obtener el triunfo, aunque la señora Lucena tiene resuelto ese problema desde hace meses.
También se teje en ese laberinto de cosas, el hecho de que el partido político Avanzada Progresista responsabilizará de su desgracia a los partidos que llamaron a no votar y no al fraude que duerme desde hace meses debajo de la cama de Lucena. Henri Falcón, que, por supuesto, tiene el derecho de disentir, no le va a hacer muy fácil cargarle la mano a las siguientes instituciones nacionales e internacionales que llaman a no votar y que tampoco reconocerán los resultados que surjan de ese velorio de angelitos que será el 20-M. ¿Va a enfrentar acaso a la Iglesia Católica, a las universidades, a las academias, a Fedecámaras, a los estudiantes, a los partidos políticos, a los colegios profesionales, a los trabajadores, a las ONG, al Grupo de Lima, al Parlamento Europeo, a la Organización de Estados Americanos, a la ONU, a la Socialdemocracia Internacional y a Estados Unidos que repetidas veces han llamado a no participar en esa estafa electoral?
Por último, ¿pudiera haber mayor tontería que argumentar que si la Mesa de Unidad Democrática, el Frente Amplio Democrático y los organismos internacionales hubieran llamado a votar el resultado del fraude hubiera sido otro? ¿Es qué acaso él, Henri Falcón, tuvo la irresponsabilidad de participar en esa justa electoral metiéndole el hombro al cuerpo desvanecido de Maduro sin tener el poder de convocatoria necesario para llamar a los venezolanos para que salieran a votar por su opción? Un resbalón costosísimo…
DEL ROSTRO DEL VENEZOLANO EN LA ACTUALIDAD (NELSON CHITTY LA ROCHE, EL NACIONAL)
“El yo, no es un ser que permanece siempre el mismo, sino el ser cuyo existir consiste en identificarse, en recobrar su identidad a través de todo lo que le acontece” E. Lévinas
¿Somos aún lo que fuimos o ya siendo lo que somos, dejamos de serlo? Apenas dos décadas y una generación quizá han pasado desde que sobrevino la catástrofe de las catástrofes y nos viene al espíritu una duda intensa sobre nuestra identidad como nación, y como entidad humana individual nos ayudaría traer a Kafka y aquel episodio de la metamorfosis.
Un drama de naturaleza ética tiene lugar en nuestro país, en nuestra sociedad, en la universidad, en el hospital, en el cuartel, en el tribunal, en la estación de policía, en la casa, en el compatriota que juega impertérrito a ser un zombie político en lugar de un ciudadano, en el joven que renuncia a su patria y apuesta a cualquier situación mas allá de su fallida temporalidad.
Tal vez en ese elemento obre el mayor daño que el chavismo inficionó en la persona moral nacional; introduciendo una variable frívola en la asunción del hombre medio que hoy en día descubre que su modo de vida, su modo de ser, lo postula como víctima y también victimario del crimen social y político que vivimos en el régimen deóntico que fraguó junto a un Estado populista, militarista, seudoconstitucional, ideologizado, anómico, tramposo y despótico.
Ya no somos los venezolanos que fuimos. El discurso oficial separa, segrega, divide y logró, me temo, cambiar el rostro del gentilicio. Ahora ya no somos hospitalarios, abiertos, jocosos y generosos. Somos huraños, desconfiados, medrosos, egoístas.
Hemos perdido en este trance sórdido que significa el Estado chavista, el sentido de la responsabilidad y me refiero, siendo que el vocablo polisémico como es tienta a interpretaciones variadas, a la conciencia de nuestra conducción de vida hacia nosotros mismos y hacia nuestro entorno social. Hoy estamos y asumimos como nunca nuestra soledad rodeados de otros que tienen en común con nosotros, esa soledad pesada y empalagosa. La nación anda en fuga forzada por la centrípeta de una crisis brutal, ruin, inclemente que como hemos muchas veces dicho y repetido recordando a Bertolt Brecht, el tiempo viejo no muere y el tiempo nuevo no nace
Ya no nos concierne el otro, ya lo vemos sin mirarlo. Si sufre, tiene hambre, come basura, muere de mengua es una realidad que no por cercana nos atañe, cada cual por si y Dios para todos se pudiera decir si no estuviera también comprometida nuestra creencia, pero, nada escapa a la turbulencia del espíritu que se tambalea no para caer sino para seguir absorbiendo emociones que no sabe dónde colocar en su humanidad.
Estamos llenos de frustraciones y escasos de sentimientos. Mi amigo y admirado filosofo José Rafael Herrera echó a andar una idea que se expresa en sus sesudos análisis como pobreza espiritual por cuanto, no solo de la carencia de pan se queja el compatriota, sino que se muestra frente a sí mismo y ante sus congéneres seco, escuálido, mísero de aquello que pudiéramos llamar productos del espíritu.
Se ha banalizado la arquitectura moral en la que vivíamos y los conceptos a los que hacíamos llamado para explicarnos nuestro devenir fenomenológico ya no ofrecen las asociaciones para responder a nuestra búsqueda. Nos vamos quedando lelos ante el momento existencial que compartimos. No tenemos el auxilio de la racionalidad por cuanto se descalifican los pivotes del lenguaje y perdemos entendimiento. Parte de la soledad consiste también en que no deseamos comunicarnos o no sabemos cómo hacerlo verdaderamente.
La gente se pregunta qué se hizo el coraje, la imaginación, el carácter que nos permitió figurar en la historia con mujeres y hombres admirados por sus ejecutorias y capaces de trascender. Hoy exhibimos no solo una clase dirigente extraída, destilada de la más absoluta mediocridad en todos los órdenes y en todos los campos, sino una insensible actitud hacia la inmoralidad del abandono de los valores colectivos y de la institucionalidad que tanto nos costó construir. Esta Venezuela no la defiende nadie de sí misma, pareciera debajo de una tonelada de perros muertos.
Recuerdo en los cursos de formación política en mis años juveniles, la insistente y enfática acentuación que se nos hacía en torno a la razón de la acción comunitaria, articulada en la responsabilidad que teníamos ante el más pobre, el más precario, de nuestros conciudadanos. La dignidad de la persona humana nos implicaba para servir un presupuesto conceptual desde el cual la política no podía tener una mejor motivación que el servicio, asumido además con necesario desprendimiento.
Se nos perdió el venezolano en este accidente que vivimos. Se eclipsó, se desfiguró, se confundió y cabe preguntarse si será capaz de superar el tour de forcé, como diría Toynbee, para sostener en el torbellino su esencia o le pasará como al cubano promedio que simula ser lo que antes fue, pero dejó hace tiempo de serlo.
Como el poeta Machado nos enseñó, el venezolano de este tiempo y en eso consiste el legado del difunto demagogo, está de regreso sin haber ido nunca y su extravío permite que el teatro de nuestra tragedia continúe.
ARREBATO ELECTORAL SIGLO XXI (ANTONIO ECARRI BOLÍVAR, ELNACIONAL)
La historia enseña a quienes quieran aprender de ella, pero parece que a los actuales mandatarios no les importa o no conocen experiencias nefastas, de arrebatos electorales precedentes que hicieron naufragar a gobiernos que se veían mucho más sólidos que el actual.
Dos ejemplos deberían servir –hay otros, pero no quiero abrumar– a quienes hoy gobiernan Venezuela para que vean en ese espejo retrovisor de la historia cómo el monstruo de la arbitrariedad, que produjo aquellos desaguisados, se nos viene acercando a toda velocidad. Nos referimos a dos ejemplos: uno acontecido en el siglo XIX y otro ocurrido en el siglo XX, que en términos históricos es como decir anteayer y ayer.
El del siglo XIX, en 1878 para ser exactos, ocurrió cuando el general Francisco Linares Alcántara, después de haber llegado a la silla presidencial gracias a la decisión de su jefe político, Antonio Guzmán Blanco, se le tuerce a este, aconsejado por quienes no habían podido gobernar con aquel –buena parte de la elitista sociedad caraqueña despreciaba al hijo de Antonio Leocadio, por ser nieto de “la Tiñosa”– le dio la “patada histórica” a su jefe y pretendió impulsar una reforma constitucional para prorrogarse el mandato. Convocó unas elecciones para una asamblea constituyente y como el pueblo se dio cuenta de la añagaza, dejó solas, íngrimas, las plazas donde se iban a efectuar los comicios y no le quedó otra cosa por hacer, al gobierno, que convocar la constituyente saltándose todo procedimiento legal, incurriendo en un auténtico golpe de Estado. La Providencia fue la que intervino en este caso, pues Linares Alcántara enfermó de repente y murió, dando al traste con todo el entramado antiguzmancista que causó el regreso de este, pero esa es otra historia.
Lo importante señalar es que las añagazas electorales, si el pueblo no las secunda, de no ser ignorante o alcahuete, se desploman sus afanes y sus protagonistas. Al pobre José Gregorio Varela, quien pretendió mantener el legado de Linares Alcántara, lo depusieron en menos de una semana, desde Carabobo, con la Revolución reivindicadora.
En el siglo XX también hubo una intentona de arrebato electoral cuando el general Marcos Pérez Jiménez –siempre generales, atravesándosele al pueblo– quiso saltarse a la torera el proceso electoral que debía convocarse para el relevo presidencial y aconsejado por el abogado –cuando no son generales son abogados, unos y otros… sin probidad, son unos azotes– Laureano Vallenilla Planchard, en vez de convocar elecciones libres como lo preveía la Constitución, se fue, por peteneras, a invitar al pueblo a un plebiscito en el que muy pocos concurrieron y un Consejo Supremo Electoral, igualito al actual, proclamó ganador al dictador. Eso ocurrió el 15 de diciembre de 1957 y el resultado, anunciado, por el Consejo Supremo Electoral, fue el siguiente: a favor de la continuidad del régimen (del presidente, Congreso, asambleas legislativas y concejos municipales): 86,7%; y en contra, (la oposición) obtuvo 13,3%.
Obviamente, ante ese “triunfo” apabullante del régimen, en ese mes de diciembre rodaron botellas del mejor champagne por las escaleras de Miraflores y apenas cinco semanas después por esas mismas escaleras corrían despavoridos los capitostes de aquel régimen de oprobio que gobernó por 10 largos años (¿dije largos?... estos llevan 19 y les parece poco) y pretendió, al cabo de esos dos quinquenios de tiranía, saltarse a la torera la legalidad electoral democrática, siendo defenestrado por una alianza cívico militar. Es que sean civiles o militares, generales o abogados, juntos o separados, cuando hay probidad nunca hay azote.
Si después de conocer los precedentes históricos, el gobierno decide continuar con esta farsa electoral, cuyo resultado todo el mundo conoce –aunque haya quien se haga el distraído– le va a acontecer algo inesperado, pero intuyo que nada bueno puede ser. Porque vemos no solo por el retrovisor del carro de la historia, sino por el parabrisas también se otea lo que viene por delante: una comunidad internacional que no va a reconocer ese “triunfo” por truculentamente descarado y todo lo que ha pensado hacer Maduro, junto con Raúl y Díaz-Canel en Cuba, de darle una vuelta a la manivela de la dialéctica comunista, como hicieron chinos y vietnamitas, se les va a dificultar enormemente y cuidado si no lo pueden hacer. Maduro propone un diálogo post mórtem después del 20 y otra vez en Dominicana. A estos solo se les puede creer si los avalistas son gringos y cubanos, lo demás es bullshit (los cubanos son más gráficos que los gringos, con el calificativo, digo, pero es lo mismo).
Mientras tanto, al pueblo venezolano solo le sale repetir, en el siglo XXI, lo que supo hacer en los siglos XIX y XX: dejar solas las calles el 20 de mayo, de lo demás se encargará la historia a ver si se repite como farsa, como tragedia o como futuro luminoso. De nosotros depende.
EL 20-M (OSCAR HERNÁNDEZ BERNALETTE, EL NACIONAL)
Un artículo en estas mismas páginas de Gustavo Tarre despeja los escenarios frente al 20 de mayo. Están todas las opciones y para todos los gustos. El autor se concentra en el escenario según el cual gana Maduro y anuncia un gobierno de unidad nacional con Falcón como vicepresidente. Sin duda, la imaginación es libre y especular es legítimo en el análisis político.
Ahora bien, más allá de los resultados que serán los que serán y no necesariamente los que sean producto de la transparencia electoral, de la voluntad de las mayorías, ni de un proceso del cual nos podamos sentir orgullosos, hay un sentimiento generalizado entre quienes han decidido esta vez no votar, los militantes chavistas y opositores dispuestos a sufragar, y es que la gran mayoría, en sus subconscientes, quiere ver a Maduro derrotado y prefiere que gane Falcón. La razón es simple, el pueblo venezolano está agotado de quien dirige las riendas desde Miraflores, sabe que no hay una salida para la crisis mientras los responsables de tanta tragedia sigan al frente de la conducción del país. Esto se refiere a ese grupito de atorrantes que día tras día se ha convertido en la cara horrible de una Venezuela al garete.
Hasta la mayoría de los chavistas prefieren a Falcón si es el precio que tienen que pagar para que de alguna manera sobreviva el legado de su líder fallecido. Además, la oferta electoral del candidato de AP es mucho más coherente que lo que posiblemente pueda el otro candidato ofrecer, que después de cinco años de desgobierno promete para después del 20 de mayo lo que nadie le ha impedido que hiciera desde que asumió la presidencia del país, en una aún cuestionada elección contra Capriles.
Oscurantismo, sospechas, fraude y falta de coherencia son sin duda la cara visible de este evento en su conjunto. En definitiva, votar es un acto voluntario. Se vota o no dependiendo de varios factores tales como: creer en el proceso electoral, tener un candidato por quien votar, confiar en el árbitro y estar convencido de que su voto cuenta. Ya veremos.
LA HIPERINFLACIÓN GOZA DE BUENA SALUD (LUIS OLIVEROS, EL NACIONAL)
Camaradas, la hiperinflación goza de excelente salud. Venezuela ya tiene 6 meses padeciéndola. El promedio de inflación mensual en ese período ha sido de 75% (la del año se ubica en 78%), la acumulada 2018 está cerca de 900% y la anualizada 14.000%. La inflación diaria en Venezuela hoy ronda 2%. En 2 días tenemos la inflación de la gran mayoría de los países de la región y del mundo. Y eso hay que tenerlo presente: la inflación no existe como problema en 99,5% de los países del mundo. El segundo país con más inflación no llega a 100% y aquellos con una de dos dígitos no pasan de 20.
La inflación es un impuesto que le cobra el gobierno a sus ciudadanos, traspasándoles parte de los efectos negativos de una deficitaria gestión fiscal. Una alta inflación causa rechazo en la moneda. Hay pocos temas en materia económica de los cuales se haya escrito tanto como la inflación. Por eso extraña tanto que no se esté atacando el problema desde el gobierno con políticas efectivas (en vez de lanzar fiscales a las calles para perseguir a la empresa privada y obligarlos a bajar precios y regalar inventarios).
En los procesos inflacionarios el que más sufre es aquel que tiene sus ingresos en moneda nacional y estos no se indexan. El salario mínimo integral en Venezuela ha subido en un año 1.178%, pero hoy compra 93% menos que en mayo de 2017. Ese salario mínimo integral debería ser (al momento de escribir estas líneas) de casi 42 millones de bolívares para que compre lo mismo que hace un año. Si analizamos solo su comportamiento para 2018, la caída en la capacidad de compra del salario mínimo integral se ubica en 68%. Debería ubicarse en 8 millones de bolívares para comprar lo mismo que en diciembre de 2017. Esta pérdida de poder de compra genera pobreza, pero también oportunidades políticas para administrar la escasez y jugar-chantajear con las necesidades (hambre).
El único responsable de la inflación es el gobierno. Es cierto que hoy Venezuela sufre los embates de una guerra económica y que la inflación es inducida. Esa guerra contra los venezolanos y su calidad de vida ha sido capitaneada por el gobierno actual. Ese gobierno hizo todo lo posible para llevarnos a una hiperinflación, fenómeno muy raro en países petroleros. No solamente con políticas fiscales y cambiarias demenciales, con una reducción asombrosa y agresiva de nuestra producción petrolera (que generó en una caída importante de nuestros ingresos fiscales paradójicamente en medio de una recuperación importante de los precios del petróleo), sino también con una política monetaria expansiva sin precedentes en medio de la peor recesión de nuestra historia. En las primeras 17 semanas de 2018, la liquidez monetaria ha crecido 435%, el año previo lo hizo 45% y entre 2012 y 2015 lo hizo en promedio 13%. En términos anualizados, crece a un ritmo de 4.407%. La base monetaria lo hace al 5.391%.Y la tendencia es clara: aceleración. La última semana de data publicada por el BCV (27 de abril de 2018) indica un crecimiento de la liquidez monetaria de 14,36%, la quinta más elevada desde 1998 (la cuarta fue la semana previa, la del 20 de abril). Una economía que ha perdido casi la mitad de su tamaño, tantos bolívares en el sistema conllevan presiones inflacionarias importantes.
Si la inflación para los meses que restan del año se ubica en promedio en 80%, terminaríamos con la trágica cifra de 122.000% (la mayor de la región en su historia). Si aumenta ese promedio a 100% (factible por las sanciones petroleras que posiblemente vendrán luego del 20 de mayo y que impactarían en las ventas de petróleo de Venezuela) nos iríamos a 283.000%.
La hiperinflación no solo goza de buena salud, sino que todo apunta a que tendrá una larga duración. Un proceso tan destructivo como ese y que haya sido atacado tan mal por los hacedores de políticas públicas, pudiera darnos indicios de que al gobierno le gusta el fenómeno, le atraen sus consecuencias y peor aún: aprendió a sacarle rédito político. ¿Qué hemos visto lo peor de la hiperinflación? Pareciera que es un niño que apenas se está desarrollando.
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